Qué ver en Pedraza: Guía de la Villa Medieval donde se detiene el tiempo (y se come de cine)

Castillo de Pedraza en un día soleado de invierno

 

Si miras la foto que encabeza este artículo, verás el imponente Castillo de Pedraza. Solo con esa imagen ya te puedes hacer una idea de lo que te espera: una fortaleza inexpugnable, muros de piedra con siglos de historia y un precipicio que protege uno de los pueblos más bonitos (de verdad) de España.

Cruzar la única puerta de entrada a Pedraza es literalmente dejar el siglo XXI atrás. Aquí no hay edificios modernos, ni neones. Solo calles empedradas, palacios blasonados y un olor a leña y asado que te hipnotiza.

En esta guía de Opinaviajes te voy a contar cómo organizar tu visita a esta villa segoviana, dónde comer el mejor lechazo (porque aquí es obligatorio) y qué secretos esconde ese castillo que ves en la foto. ¿Te vienes de viaje al medievo?

Resumen Rápido: Por Qué Pedraza es un «Sí o Sí»

  • Es un decorado de cine real: Ha sido escenario de series como 30 Monedas o anuncios famosos, porque es tan perfecta que parece mentira.

  • La Noche de las Velas: En julio, el pueblo apaga las luces eléctricas y se ilumina con miles de velas. Es mágico (y masivo).

  • Gastronomía Top: Es uno de los santuarios del lechazo asado y los judiones en horno de leña.

  • Tamaño perfecto: Se ve perfectamente en un día, lo que lo hace ideal para una escapada desde Madrid o Segovia.


Imprescindibles: Lo que NO te puedes perder en Pedraza

Pedraza es pequeña, pero intensa. Estos son los puntos que tienes que marcar en tu ruta:

  1. La Puerta de la Villa: Es el único acceso al pueblo (antiguamente se cerraba a cal y canto). Fíjate en el escudo sobre el arco y en la cárcel que hay justo encima.

  2. La Cárcel de la Villa: Una visita obligada y curiosa. Puedes ver las mazmorras originales medievales, los cepos y ver cómo vivían (y morían) los presos hace siglos. La visita guiada es muy amena.

  3. La Plaza Mayor: Para mí, una de las plazas con más encanto de Castilla. Es irregular, porticada con columnas de piedra y madera, y el centro de la vida social. Siéntate en una terraza y admira las casonas.

  4. Calle Real: La arteria principal que conecta la puerta con el castillo. Fíjate en las fachadas; muchas casas tienen escudos nobiliarios enormes.

  5. El Castillo de Pedraza (Museo Ignacio Zuloaga): El protagonista de nuestra foto. Es una fortaleza del siglo XIII reformada en el XV. Lo compró el pintor Ignacio Zuloaga en 1926 y hoy alberga su museo y estudio. Ojo: Consulta bien los horarios, no abre todo el día.

  6. Iglesia de San Juan: En plena Plaza Mayor, destaca su torre románica.

Itinerario Sugerido: Un Día de «Slow Travel»

Pedraza no es para correr, es para pasear despacio (el suelo empedrado tampoco te deja correr mucho).

  • 10:30 – Llegada y Cárcel: Llega pronto para aparcar bien (abajo te explico esto). Entra por la Puerta de la Villa y haz la primera visita en la Cárcel Medieval.

  • 12:00 – Paseo y Aperitivo: Recorre la Calle Real admirando los palacios hasta llegar al Castillo. Bordéalo por fuera para ver las vistas al barranco. Vuelve a la Plaza Mayor y tómate un vino de la tierra o un vermú bajo los soportales.

  • 14:00 – El Ritual del Asado: Hora de comer. Esto es sagrado en Pedraza.

  • 16:30 – El Castillo y Zuloaga: Con la tripa llena, camina hacia el castillo para visitar el museo y subir a sus murallas si están abiertas.

  • 18:00 – Compras y Atardecer: Compra unos dulces típicos (soplillos) o artesanía de estaño en las tiendas locales.

Dónde Comer: Templos del Lechazo

En Pedraza el menú es sota, caballo y rey: Judiones de La Granja, Lechazo Asado y Ponche Segoviano. Y lo hacen de maravilla.

Mis Recomendaciones:

  1. El Soportal: Situado en la misma Plaza Mayor. Comer en su terraza (si el tiempo lo permite) o en su comedor rústico es un acierto. El lechazo es mantequilla pura.

  2. Restaurante La Olma: Un clásico elegante. El servicio es impecable y la calidad de la materia prima es de diez. Imprescindible reservar.

  3. Casa Taberna: El proyecto de Samantha Vallejo-Nágera. Es una taberna recuperada con mucho gusto y una cocina tradicional pero con un toque muy cuidado. Está muy de moda, así que reserva con semanas de antelación.

Consejos Prácticos para tu Visita

  • El Aparcamiento (Vital): No se puede aparcar dentro del pueblo (solo residentes o clientes de hotel con permiso). Hay parkings habilitados en la subida, justo antes de la Puerta de la Villa. Si vas en fin de semana, llega antes de las 11:00 o te tocará aparcar muy lejos y subir andando la cuesta.

  • Calzado: Deja los tacones en casa. El empedrado de Pedraza es histórico, irregular y «asesino» para los tobillos si no llevas calzado plano y cómodo.

  • Mejor época: Primavera y Otoño son preciosos. En invierno hace mucho frío, pero el olor a chimenea y la niebla le dan un toque misterioso increíble.

  • Los Conciertos de las Velas: Son los dos primeros sábados de julio. Es espectacular, pero ojo: necesitas comprar entrada gratuita con mucha antelación solo para acceder al pueblo, ya que el aforo es limitado.


Mi Experiencia Personal: El Secreto del Castillo

Como ves en la foto, el Castillo impone. Pero mi consejo personal no es solo que entres, sino que lo rodees.

La mayoría de la gente llega a la puerta del castillo, hace la foto y se da la vuelta. Error. Hay un pequeño sendero de tierra que rodea parte de la fortaleza por el exterior (con cuidado). Si vas allí al atardecer, tendrás una vista brutal de la torre del homenaje recortada contra el cielo y, al otro lado, el valle silencioso.

Es en ese punto, lejos del bullicio de la Plaza Mayor, donde entiendes por qué Zuloaga se enamoró de este sitio. Es paz absoluta. Y si vas en invierno, al anochecer, la iluminación ámbar del castillo lo convierte en algo casi fantasmagórico y precioso.


Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuánto tiempo se tarda en ver Pedraza? El pueblo es pequeño. En una mañana lo has recorrido entero. Sin embargo, para disfrutar de la comida y entrar a los museos con calma, te recomiendo dedicarle el día completo o al menos hasta después de comer.

¿Es accesible para sillas de ruedas o carritos de bebé? Es complicado. Al ser una villa medieval auténtica, el suelo es de piedras grandes y muy irregulares, y hay bastantes cuestas. Se puede visitar, pero prepárate para que el paseo sea «movido» y cueste empujar.

¿Qué comprar en Pedraza? Aparte de pan y dulces (soplillos y ponche segoviano), Pedraza es famosa por sus tiendas de decoración rústica, muebles antiguos y artesanía en estaño. Hay tiendas con un gusto exquisito.

Conclusión: Un Viaje en el Tiempo

Pedraza no es un decorado de cartón piedra, es historia viva. Es el lugar perfecto para desconectar del estrés de la ciudad, apagar el móvil (aunque querrás hacer fotos todo el rato) y disfrutar de los placeres sencillos: la piedra, el fuego y la buena mesa.

Si buscas una escapada romántica o un día de turismo de calidad cerca de Madrid, Pedraza nunca falla. ¡Buen viaje y buen provecho!

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Opinión Restaurante Olivia Santander: Cena Íntima (y Casi a Oscuras) en el Corazón de la Ciudad

Santander tiene muchos restaurantes donde se come bien, pero pocos tienen esa atmósfera de «club secreto» que te atrapa nada más entrar. El pasado sábado decidimos probar Olivia, un local del que habíamos oído maravillas por su ambiente acogedor y su cocina diferente.

Nos habían advertido de dos cosas: que es difícil encontrar mesa y que la iluminación es… «tenue». Fuimos dos personas con ganas de dejarnos sorprender y comprobar si este pequeño rincón vale la pena para una cena de sábado noche. ¿El resultado? Una experiencia gastronómica donde el gusto se agudiza (quizás porque la vista tiene que trabajar el doble). Te lo cuento todo.

Puntuación Rápida: Mi Veredicto

Categoría Puntuación Breve Opinión
Comida 9/10 Bocados deliciosos y materia prima de primera.
Servicio 9.5/10 Sergio y su equipo te aconsejan de maravilla (déjate llevar).
Ambiente 8.5/10 Muy íntimo y acogedor, aunque excesivamente oscuro para leer.
Calidad-Precio 9/10 Pagamos unos 31€ por persona. Un precio fantástico para la calidad.

Mesa en restaurante Olivia de Santander

Mesa en restaurante Olivia de Santander

El Ambiente y la Ubicación: Intimidad al Máximo

Olivia no es un restaurante al uso; se siente más como entrar en el salón privado de alguien con muy buen gusto. El local es pequeño, con muy pocas mesas, lo que garantiza que no haya un ruido ensordecedor, pero sí ese murmullo agradable de un sitio que está lleno hasta la bandera (como estaba este sábado).

La decoración es ecléctica y cálida, pero lo que define la experiencia es la luz. O mejor dicho, la ausencia de ella. Es un sitio pensado para la intimidad, para hablar bajito y centrarse en la compañía. Eso sí, prepárate: la luz es tan tenue que cuesta leer la carta. Es parte del encanto, pero si te olvidas las gafas, estás perdido.

Análisis de los Platos: Qué Comimos

La propuesta de Olivia se basa en compartir y disfrutar de diferentes texturas y sabores. Todo estaba riquísimo, con un producto muy fresco.

1. Tartar de Atún rojo con burrata:

Fue el plato fuerte «individual» que compartimos. El atún tenía un color y una textura que denotaban frescura absoluta. El aliño era equilibrado, respetando el sabor del pescado sin enmascararlo. Un clásico muy bien ejecutado que entra solo.

2. Bandejas de Bocados Variados:

Lo divertido de Olivia es probar cosas distintas. Langostino crujiente, Uramakis, tiraditos, ceviches… Nos decidimos por pedir varias bandejas para «picotear» diferentes tipos de elaboraciones. Es la fórmula perfecta para no aburrirse: pequeños bocados llenos de sabor que te permiten hacer un viaje gastronómico sin llenarte con un solo plato pesado. Cada bocado tenía su personalidad.

(Nota: En esta ocasión no pedimos postre, estábamos satisfechos con el salado y preferimos terminar así la velada).

El Servicio: Profesionales que Guían

Cuando el local está lleno y la carta es difícil de leer por la luz, el servicio es vital. Y aquí, Olivia brilla.

Nos atendieron Sergio y una compañera, y la verdad es que da gusto ver trabajar a gente tan profesional. No se limitaron a tomar nota; nos aconsejaron qué pedir y en qué cantidades. Se nota que conocen su producto y que quieren que salgas contento, no que pidas de más por pedir. El trato fue cercano, amable y muy eficiente a pesar de que no cabía un alfiler en el restaurante.


Mi Experiencia Personal: Cuando la Confianza Supera a la Vista

Aquí va mi anécdota de la noche: llega un momento en el que te sientas, abres la carta y te das cuenta de que la luz es tan romántica e íntima que… ¡literalmente no ves lo que pone!

Podría haber sido un problema, pero ahí es donde Sergio marcó la diferencia. Al ver que dudábamos (o que forzábamos la vista), se acercó y nos guio con total naturalidad. Nos fiamos de sus recomendaciones a ciegas (nunca mejor dicho) y fue un acierto total.

Esa sensación de estar en un sitio lleno, un sábado noche, pero sentirte cuidado y asesorado personalmente, es lo que hace que quiera volver. Además, la cuenta final fue de 62,30€ en total (unos 31€ por persona), lo cual me parece un precio imbatible para lo bien que cenamos en pleno Santander.


Pros y Contras

Lo mejor (Pros):

  • La Relación Calidad-Precio: Comer así de bien por 30€ en Santander un sábado noche es un hallazgo.

  • El Servicio: Sergio y el equipo son el alma del local.

  • La Intimidad: Perfecto para parejas que quieren desconectar del mundo.

Lo peor (Contras):

  • La Iluminación: Si te gusta ver con claridad lo que comes o leer la carta sin usar la linterna del móvil, te puede resultar demasiado oscuro.

  • Disponibilidad: Al tener tan pocas mesas, es imprescindible reservar con antelación.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuál es el precio medio por persona en Olivia?

Nuestra experiencia fue de 31€ por persona (sin postre). Si añades postre y vino, calcula entre 35€ y 40€. Es muy razonable para la calidad que ofrecen.

¿Es necesario reservar?

Sí, absolutamente. El local es pequeño y tiene muy pocas mesas. Nosotros fuimos un sábado y estaba completo. No te arriesgues a ir sin llamar.

¿Es adecuado para ir con niños?

Sinceramente, lo veo más enfocado a parejas o grupos de amigos adultos. El ambiente tenue, la decoración y el tipo de comida invitan más a una velada tranquila o romántica que a una cena familiar con niños pequeños.

Conclusión: ¿Vale la pena?

Si buscas un sitio típico con luz fluorescente y raciones de batalla, este no es tu lugar. Pero si buscas un rincón con encanto, acogedor y diferente, donde te traten como a un amigo y la comida sea deliciosa, Olivia es un SÍ rotundo.

Es el restaurante perfecto para una cena romántica o para ponerte al día con esa persona especial compartiendo un buen tartar y dejándote aconsejar por Sergio. ¡Repetiremos seguro (y llevaremos linterna, por si acaso)!

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Opinión Cañadío Madrid: ¿La Mejor Tortilla y Tarta de Queso de Madrid?

En Madrid se discute de fútbol, de política y de tortillas de patata. Y en esa última discusión, siempre sale un nombre: Cañadío.

Este restaurante, embajada del famoso local de Santander fundado por Paco Quirós, lleva años siendo un referente en el Barrio de Salamanca. Dicen que aquí se viene a comer cocina de mercado honesta, sin espumas ni humos raros. Pero seamos sinceros: la mayoría venimos buscando «El Santo Grial»: su pincho de tortilla y su tarta de queso.

¿Sigue manteniendo el nivel o ha muerto de éxito? Hemos ido a cenar a la barra y al salón para contarte si la fama es merecida.

Puntuación Rápida: Mi Veredicto

Categoría Puntuación Breve Opinión
Comida 9/10 Cocina cántabra de producto. La tortilla y la tarta juegan en otra liga.
Servicio 8.5/10 Camareros de oficio: rápidos, serios y eficientes.
Ambiente 8/10 Animado y bullicioso. Si buscas silencio absoluto, este no es tu sitio.
Calidad-Precio 8/10 Unos 40-50€/pax. No es barato, pero el producto es de primera.

El Ambiente y la Ubicación: Barra vs. Sala

Cañadío Madrid está en la calle Conde de Peñalver, en pleno Barrio de Salamanca. La ubicación es elegante, pero el local tiene dos almas muy diferenciadas:

  1. La Barra (Entrada): Es el caos organizado que nos gusta. Taburetes altos, gente de pie, ruido de platos y camareros cantando comandas. Es perfecta para un picoteo informal (y más barato).

  2. El Salón (Interior): Mantel blanco, luz cálida y un ambiente más formal, ideal para comidas de negocios o cenas de pareja.

Nosotros optamos por la experiencia completa: aperitivo en barra y cena en mesa. El local respira ese aire de «casa de comidas ilustrada» que te da confianza nada más entrar.

Análisis de los Platos: Qué Comimos

La carta es una oda al Cantábrico. Aquí no hay trampas.

1. La Famosa Tortilla de Patata (Con cebolla, siempre):

Tenía que ser lo primero. Pedimos un pincho. La tortilla de Cañadío es de estilo Betanzos (huevo muy poco cujado, casi líquido), pero con el dulzor de la cebolla pochada muy lentamente. La patata está casi confitada.

La mejor tortilla de Madrid y España

La mejor tortilla de Madrid y España

El veredicto: Espectacular. Si te gusta la tortilla jugosa que mancha el plato, esta entra directa al Top 3 de Madrid.

2. Las Rabas de Santander:

La prueba del algodón para un cántabro. Rebozado fino, crujiente, nada aceitoso y el calamar tierno por dentro. Las sirven con limón, pero no les hace falta nada. Saben a mar, no a freidora.

3. Merluza Rebozada con Pimientos:

De segundo compartimos una merluza. A veces lo más sencillo es lo más difícil. Un rebozado etéreo y una materia prima fresquísima. Se nota la mano de Paco Quirós seleccionando el pescado. Los pimientos rojos asados que la acompañan son para mojar pan hasta acabar la cesta.

4. La Tarta de Queso (El final obligatorio):

No puedes irte sin pedirla. Es una tarta horneada, con esa capa tostada por arriba y un interior cremoso que se desparrama. Tiene un sabor potente (se nota el toque de queso azul o similar) que la diferencia de las tartas fluidas que solo saben a azúcar.

Dato: Es contundente. Una ración es perfecta para compartir entre dos.


El Servicio y mi Experiencia Personal

El servicio en Cañadío es «de la vieja escuela». Camareros con chaleco, que no te tutean de entrada, que corren mucho pero no pierden la compostura.

El detalle de la barra:

Llegamos un poco antes de nuestra reserva y la barra estaba a reventar. Intentamos pedir una caña y parecía misión imposible. Sin embargo, un camarero veterano, desde la segunda fila, nos vio la cara de «perdidos», nos hizo un gesto con la cabeza y en 30 segundos teníamos dos cañas bien tiradas y un platito de aceitunas en una esquina de la barra.

Esa capacidad de gestionar el agobio y hacerte sentir atendido en medio del barullo es lo que diferencia a un sitio de moda de un clásico que sabe lo que hace.


Pros y Contras

Lo mejor (Pros):

  • La Regularidad: Vayas el día que vayas, la tortilla y la tarta siempre están igual de buenas.

  • La Cocina Non-Stop: La cocina no cierra en todo el día (genial para comer tarde).

  • El Producto: Calidad indiscutible en pescados y carnes.

Lo peor (Contras):

  • El Ruido: La acústica, especialmente en la zona de barra y las mesas cercanas, puede ser intensa.

  • Dificultad para Reservar: Los fines de semana el comedor se llena con semanas de antelación.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuál es el precio medio por persona en Cañadío Madrid?

Si comes en el restaurante a la carta con vino, calcula unos 45€ – 60€ por persona. Si te quedas en la barra tapeando (tortilla, ensaladilla, rabas) puedes comer muy bien por 25€ – 30€.

¿Es la misma tarta de queso que en Santander?

La receta es la misma (la original de Paco Quirós), y aunque los puristas dicen que la de Santander sabe mejor por el aire del norte, la de Madrid es prácticamente idéntica y deliciosa.

¿Tienen opciones sin gluten?

Sí, controlan muy bien los alérgenos. Las rabas, lamentablemente, suelen llevar harina de trigo, pero tienen muchas opciones de pescados y carnes, y suelen tener pan sin gluten disponible. Pregunta siempre al maitre.

Conclusión: ¿Vale la pena?

Si vienes a Madrid y quieres probar referentes gastronómicos, Cañadío es una parada obligatoria.

Lo recomiendo para: Una cena con amigos donde queráis comer bien y beber buen vino, o para llevar a alguien que dice que «como la tortilla de su madre ninguna» (quizás cambie de opinión).

No es el sitio más tranquilo ni el más barato, pero es un valor seguro. Salir de allí habiendo probado su combo Tortilla + Merluza + Tarta es salir un poquito más feliz.

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Opinión El Cenador de Amós: ¿Valen la pena las 3 Estrellas Michelin y el Menú «Desde la Raíz»?

Cuando reservas en un sitio con 3 Estrellas Michelin, las expectativas no están altas, están en la estratosfera. Y cuando el precio del menú roza los 300 euros (sin contar la bebida), la pregunta que te ronda la cabeza todo el camino hasta Cantabria es inevitable: «¿Realmente voy a comer algo que justifique este precio o estoy pagando solo la fama?».

Pan de Amós y Mandamientos Amós

Pan de Amós y Mandamientos Amós

El pasado sábado 13 de diciembre, a las 14:00, cruzamos las puertas del Cenador de Amós en Villaverde de Pontones para probar su menú «Desde la Raíz». ¿El resultado? Una montaña rusa de emociones, técnica perfecta y un trato que te hace sentir de la realeza. Te cuento, plato a plato y sin filtros, mi experiencia en el templo de Jesús Sánchez.

El Ambiente y la Ubicación: Un Palacio.

Llegar a Villaverde de Pontones ya te va poniendo en situación. El restaurante se ubica en el Palacio de los Mazarrasa, una casona del siglo XVIII que impone y acoge a partes iguales. Está a unos 30 minutos de Santander y llegar es sencillo, con esa tranquilidad que dan los pueblos cántabros.

Nada más entrar, el contraste es brutal: muros de piedra con historia combinados con un interiorismo moderno, elegante y muy cálido. No entras directamente al comedor. La experiencia comienza en un edificio/salón adyacente, una zona de bienvenida preciosa con sofás y, lo mejor para un día de diciembre: una chimenea encendida que te hace sentir en casa al instante. Es aquí donde empieza el espectáculo de los aperitivos.

Análisis de los Platos: Qué Comimos en el Menú «Desde la Raíz»

El menú es un viaje largo (pero se hace corto) por la memoria y el producto de Cantabria. Aquí os dejo la lista completa de lo que probamos antes de entrar en detalle con mis favoritos:

APERITIVOS (En el salón de bienvenida)

  • Caldo de cocido (2025) – Reconfortante es poco.

  • Bombón de ensaladilla con huevas de salmón (2019)

  • Tortilla de Amós, con velo ibérico (versión 2024) – Un bocado clásico reinventado.

  • Roca marina con cachón y algas (2020)

  • Cono de algas con helado de ostra y caviar (2024) – Todo el mar en la boca.

MENÚ (Ya en sala)

  • Anchoa de Cantabria y mantequilla pasiega (Costera 2024) – El regreso a la mi infancia en Candolías (Vega de Pas)

  • Cuajada de bacalao con cristal de pimiento (2024)

  • Cebolla bajo velo de calamar con su propio umami (2025)

  • Lomo de merluza en salsa verde de algas (2023) – Riquísimo

  • Magano relleno con una salsa de tinta tradicional (2025)

  • Consomé de setas y caza, yemas de ave, trufa, lombarda y oporto (2025)

  • “Royale” raíz de una tradición francesa (2025)

  • Suprema de pichón, salsifí, colinabo y su propio jugo trufado (2025)

  • Postres: De la manzana, la sidra y de la sidrería nuestro primer postre (2025) y Pan de Amós con helado de hojaldre (2024).

  • Petit Fours: Picatoste, Galleta mantequilla de maíz, Caramelo tofe, Bombón de pistacho y Mochi de arroz con leche.

PETIT FOURS
Picatoste
Galleta mantequilla de maíz
Caramelo tofe
Bombón de pistacho
Mochi de arroz con leche

PETIT FOURS
Picatoste
Galleta mantequilla de maíz
Caramelo tofe
Bombón de pistacho
Mochi de arroz con leche

El Ritual del Pan y la Mantequilla (Mención de Honor)

Tengo que parar aquí. En muchos restaurantes el pan es un acompañamiento; aquí es un protagonista. Entre platos nos sirvieron su Pan de elaboración propia (que por cierto, venden en su tienda online) acompañado de mantequilla pasiega y una crema de anchoa.

La corteza crujiente, la miga húmeda y esa mantequilla que sabe a prado verde Pasiego… Es peligroso porque no puedes parar de comerlo, pero es uno de los puntos más altos de la comida. Sencillez elevada a la excelencia.

Mis 3 Favoritos del Menú

1. Cono de algas con helado de ostra y caviar (2024)

Este aperitivo es un golpe de mar en la boca. El crujiente del alga contrasta con la temperatura helada de la ostra. Es salino, yodado y fresco. El caviar no está de adorno, potencia esa sensación de estar «bebiendo» el Cantábrico. Una genialidad técnica.

2. Lomo de merluza en salsa verde de algas (2023)

Olvídate de cualquier merluza en salsa verde que hayas probado. El punto del pescado es casi etéreo, se deshace en lascas perfectas. Pero la clave es la salsa: intensa, ligada con maestría y con el toque de las algas que le da una profundidad que la salsa verde tradicional no tiene. Es elegancia pura.

3. Suprema de pichón, salsifí, colinabo y su propio jugo trufado (2025)

Un plato de caza mayor. El pichón estaba rosado, tierno y con un sabor potente que el jugo trufado elevaba al infinito. El salsifí y el colinabo aportaban ese toque terroso («de raíz») que da nombre al menú. Un plato principal de manual de 3 estrellas.

El Servicio y la Experiencia Personal

Aquí es donde el Cenador de Amós justifica cada euro. El servicio no es bueno, es impecable.

Nuestra llegada fue gestionada por un chico de Jaén (un encanto, súper servicial) que nos acompañó al salón de la chimenea. Un detalle que nos gustó: pedimos cerveza para los aperitivos y, en lugar de la típica industrial, nos ofrecieron Smach, una cerveza artesana local de Cantabria (7€). Un acierto apostar por producto de la tierra hasta en la bebida. (Dato curioso: ya en mesa, sirven Alhambra).

El ritmo fue un reloj suizo. La comida duró 2 horas exactas, sin tiempos muertos ni prisas. El equipo de sala funciona como una orquesta, están sin que se note que están.

El Gran Final:

Para rematar, el propio chef Jesús Sánchez pasó por nuestra mesa (y por todas las demás) para charlar y comentar la experiencia. Se le ve cercano y apasionado. Y no te vas con las manos vacías: nos regalaron una caja preciosa con un pan de chocolate y el libro «Los Mandamientos» de Amós. Un detalle de despedida que te deja con una sonrisa de oreja a oreja.

Puntuación Rápida: Mi Veredicto

Categoría Puntuación Breve Opinión
Comida 10/10 Técnica, sabor y producto local llevados al límite. Sin fallos.
Servicio 10/10 El equilibrio perfecto entre profesionalidad y cercanía.
Ambiente 9/10 El Palacio es precioso, aunque sentimos un poco de fresco en alguna zona.
Calidad-Precio 10/10 Es mucho dinero, sí, pero lo que recibes a cambio lo vale.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuál es el precio del menú «DESDE LA RAÍZ»?

El precio es de 297€ + IVA. Ten en cuenta que las bebidas van aparte (la cerveza Smach, por ejemplo, son 7€ y el café va extra). Es un desembolso importante, pero alineado con los 3 estrellas europeos.

¿Destaca sobre otros Estrellas Michelin de la zona?

Sí. En Cantabria hay lugares increíbles, pero el Cenador juega en otra liga (es el único triestrellado de la comunidad). La experiencia global, el entorno del palacio y la complejidad del menú lo sitúan un escalón por encima.

¿Es fácil llegar? ¿Hay parking?

Muy fácil. Está bien señalizado en Villaverde de Pontones. Tienen aparcamiento propio para clientes, así que el coche no es problema. Si prefieres beber vino, hay servicio de taxi disponible (puedes pedir que te lo gestionen desde el restaurante).

Conclusión: ¿Vale la pena?

Rotundamente .

Recomiendo El Cenador de Amós a parejas «foodies» que quieran celebrar una ocasión especial o a cualquiera que quiera entender hasta dónde puede llegar la cocina del Cantábrico. No vas solo a comer, vas a vivir una historia de dos horas donde te cuidan desde el primer «hola» del chico de Jaén hasta el último bocado de pan de chocolate en casa.

Es caro, pero es de esos sitios donde pagas la cuenta con gusto porque sabes que la experiencia ha sido irrepetible.

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Opinión de Sepúlveda: Guía Completa de la Villa Medieval y las Hoces del Duratón

 

Llegar a Sepúlveda impacta. La ves ahí, encaramada en lo alto de una formación rocosa, desafiando a la gravedad y abrazada por el río Duratón, y entiendes al instante por qué es uno de los Pueblos Más Bonitos de España.

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Pero Sepúlveda no es solo una «cara bonita» de piedra color ocre. Es el olor a leña de encina que sale de sus asadores (spoiler: aquí se come increíble), es el románico en estado puro y es la puerta de entrada a uno de los parques naturales más espectaculares de Castilla y León.

En esta guía de Opinaviajes voy a ser tu copiloto. Te contaré qué ver en un día (o dos), dónde comer el mejor lechazo sin que te den «gato por liebre» y cómo organizar tu visita a las famosas Hoces. ¿Preparamos la cámara y el apetito? Vamos allá.

Resumen Rápido: Por Qué Tienes que Visitar Sepúlveda

Si estás dudando entre varios destinos de escapada, aquí tienes mis 3 razones para elegir Sepúlveda:

  • La Capital del Lechazo: No es marketing. En Sepúlveda asar cordero es casi una religión. La calidad de la carne y los hornos de leña centenarios hacen magia.

  • Naturaleza Brutal: Es el campamento base perfecto para explorar las Hoces del Río Duratón. Buitres leonados, cañones de vértigo y rutas de senderismo o piragua.

  • Museo al Aire Libre: Pasear por sus calles es una clase de historia. Tiene una de las mayores concentraciones de iglesias románicas de la zona.

Imprescindibles: Lo que NO te puedes perder en Sepúlveda

Sepúlveda es para caminarla (y subir cuestas), pero cada paso tiene recompensa. Estos son los lugares que tienes que marcar en rojo en tu mapa:

  1. La Plaza de España: El corazón de la villa. Es una plaza rectangular, parcialmente porticada y dominada por los restos del castillo. Es el lugar ideal para tomar el vermú y ver la vida pasar.

  2. Iglesia del Salvador: Para mí, la joya de la corona. Es la iglesia románica más antigua de la provincia de Segovia (siglo XI). Sube hasta ella no solo por su arquitectura, sino porque desde su pórtico tienes unas vistas panorámicas de los tejados del pueblo y el valle que quitan el hipo.

  3. Santuario de la Virgen de la Peña: Está al final del pueblo, literalmente al borde del precipicio sobre el cañón del río. La iglesia es preciosa, pero lo mejor es asomarse al mirador que hay detrás. La caída vertical impresiona.

  4. Museo de los Fueros (Iglesia de los Santos Justo y Pastor): Si te gusta la historia, entra. Explica la importancia medieval de la villa. Si no, al menos acércate a ver la Cripta de los Fueros.

  5. Las Puertas de la Muralla: Sepúlveda conserva tramos de su muralla y puertas majestuosas. La Puerta del Ecce Homo y la Puerta del Río son las más fotogénicas.

  6. Centro de Interpretación de las Hoces del Duratón: Ubicado en la antigua Iglesia de Santiago. Es parada obligatoria antes de ir al parque natural para entender qué vas a ver y pedir mapas de las sendas.

Itinerario Sugerido: Sepúlveda y Alrededores en 2 Días

Sepúlveda se ve en un día, pero si quieres disfrutar del entorno (que deberías), lo ideal es un fin de semana.

Día 1: Piedras y Asado

  • Mañana: Empieza en la Plaza de España y sube callejeando hacia la Iglesia del Salvador. Dedica la mañana a perderte por el barrio judío y llegar hasta el Santuario de la Virgen de la Peña.

  • Comida: Homenaje gastronómico. Lechazo asado y vino de la Ribera del Duero. (Reserva con antelación, abajo te digo dónde).

  • Tarde: Baja la comida con la Senda de los dos Ríos. Es una ruta circular sencilla que sale del mismo pueblo, bordea el río y te da una perspectiva de las murallas desde abajo. Mágica al atardecer.

Día 2: Las Hoces del Duratón

  • Mañana: Coge el coche y ve a la Ermita de San Frutos. Está a unos 15-20 minutos en coche (por camino de tierra al final). Es el lugar más icónico del parque natural. Verás cientos de buitres volando a escasos metros de ti.

  • Opción Aventura: Si es verano, reserva una ruta en piragua por el río. Ver el cañón desde el agua es otra dimensión.

  • Tarde: Regreso y compra de dulces típicos en las pastelerías de la plaza antes de volver a casa.

Dónde Comer: El Templo del Lechazo

En Sepúlveda no se viene a comer sushi. Aquí el rey es el Lechazo Asado en horno de leña y la ensalada simple de lechuga y tomate. Punto.

Mis Recomendaciones (Opinión sincera):

  1. Asador El Panadero: Un clásico absoluto. Está justo en la Plaza. Su lechazo es mantequilla pura y la piel crujiente como un cristal. El trato es familiar y eficiente.

  2. Figón Zute el Mayor (Tinín): Otro histórico. Si buscas la experiencia tradicional al 100%, es aquí. Solo sirven cuarto de asado, ensalada, pan y vino. No pidas carta, no la necesitan.

  3. Pastelería El Castillo: Para el postre o para llevar a casa. Tienes que probar el Ponche Segoviano (un bizcocho con crema y mazapán) o las soplillos.

¡Ojo! En Sepúlveda es imprescindible reservar si vas en fin de semana. Si llegas a las 14:00h sin reserva, es muy probable que te quedes sin probar el cordero.

Consejos Prácticos para tu Visita

  • Mejor época: Primavera (mayo-junio) para ver el campo verde, o el Otoño (octubre-noviembre) por los colores ocres de las Hoces. En verano hace calor, pero se está bien por la noche. Invierno tiene su encanto (olor a chimenea), pero abrígate bien.

  • Calzado: Deja los tacones o zapatos de suela lisa en casa. Las calles son empedradas y hay cuestas. Zapatillas cómodas o botas son obligatorias.

  • Aparcamiento: No intentes aparcar en la Plaza Mayor un sábado a mediodía. Hay parkings habilitados a la entrada del pueblo y en la zona alta. Úsalos y camina, el pueblo es pequeño.

  • Alojamiento: Sepúlveda tiene hoteles boutique y casas rurales preciosas. 


Mi «Secreto» Personal en Sepúlveda

Aquí va ese rincón que la mayoría de turistas pasan por alto porque van directos al restaurante.

Mi momento favorito es en el Mirador de la Zuda al atardecer, pero con un detalle.

Casi todo el mundo va a la Virgen de la Peña. Pero si subes un poco más, hacia las ruinas de las antiguas murallas en la zona alta, encontrarás el Mirador de la Zuda. Si vas justo cuando el sol se está escondiendo, la luz dorada golpea la piedra de la iglesia del Salvador y los tejados del pueblo de una forma increíble.

Es un sitio donde suele haber mucho silencio. Si prestas atención, escucharás el sonido del viento en el cañón y, a veces, el graznido de los buitres retirándose a dormir. Es paz absoluta y la mejor foto del viaje.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuántos días se necesitan para ver Sepúlveda? Para ver el casco urbano, un día es suficiente. Si quieres hacer senderismo en las Hoces del Duratón o ir en piragua, necesitas el fin de semana completo.

¿Es Sepúlveda un destino caro? El alojamiento tiene precios medios, pero comer puede salir caro si vas a lechazo. Calcula unos 40-50€ por persona en un buen asador con vino y postre. Si vas de tapas o bocadillos, es mucho más económico.

¿Es seguro viajar a Sepúlveda? Totalmente. Es un pueblo muy tranquilo y seguro. El único «peligro» es tropezar en las calles empedradas o que te caiga mal la comida si te pasas de cantidad.

Conclusión: Una Villa con Sabor y Altura

Sepúlveda es el equilibrio perfecto entre historia, gastronomía y naturaleza salvaje. Es un destino que no defrauda porque lo que ves es lo que hay: piedra, tradición y un entorno natural privilegiado.

Tanto si vas por el cordero como si vas por las rutas, volverás con las pilas cargadas (y quizás con algún kilo de más, pero valdrá la pena). ¡Disfruta de la villa!

 

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